11-4-2020, 15:54 h. - ID. 161
Mario Cavieres
Todo individuo crece queriendo construir y habitar. Desde pequeños experimentamos una necesidad de construir viviendas, casitas, castillos, etc. Mientras más reducidas en espacio eran éstas mejor, nos sentíamos más protegidos.
Según Freud la vivienda del hombre es el lugar de la re significación del vientre materno (1930), en donde nosotros como personas sedentarias tenemos la necesidad de habitar para así volver al sentimiento de seguridad inicial.
Es así como vemos estas grandes estructuras ascendentes, que son fuentes de pequeños mundos, fuentes de lazos afectivos que, de alguna manera, son parte fundamental del concepto de lo que es hoy en día familia. Estos pequeños mundos se transparentan en las ventanas de los edificios, nosotros espectadores voyeristas de las distintas escenas casi teatrales ofrecidas a nuestros ojos somos testigos de la importancia que adquieren estos espacios pequeños de gran significación simbólica.
En la actualidad la necesidad de habitar espacios se exacerba, con el virus covid-19, nos damos cuenta de la importancia de tener un lugar seguro, un lugar de cobijo similar al vientre materno, exento de todo peligro.