19-1-2020, 16:23 h. - ID. 113
k-ant NOARTISTA
Muchas gracias por participar Viriato y aportar tu visión del Arte.
Juan Diego Botto dijo esta frase:
“La cultura es una forma de aprendiza­je social necesario; sino fuera útil habría desaparecido”.
Nada más lejos de mi intención que hacer algo que vaya en contra de esta cultura nuestra, por supuesto necesaria para establecer bases comunes desde las que la comunicación sea posible.
Dicho esto, y que quede bien claro que no reivindico nada ni reclamo ningún tipo de cambio social, sucede que para mí la comunicación es inviable desde mis contenidos.
Mis ideas son críticas, pues son fruto de mis observaciones propias de una realidad que nos ofrece una particular versión de todos los conceptos de forma interesada.
Si tu visión particular del mundo difiere de esta cultura social aprendida por todos/as nosotros/as tienes un problema, ese problema la sociedad puede llamarlo “locura”, pues cuando vemos algo que los demás no son capaces de ver la sociedad nos dice que estamos ante un claro caso de locura. No hace falta que te recuerde que muchas de las cosas en las que mucha gente cree ciegamente y ama profundamente están basadas en cosas que vieron personas en el pasado, y que, en su época, el resto de congéneres no creía, ellos creyeron ver cosas por las que pagaron con su vida (acuérdate de Sócrates y otros). Con el tiempo se han aceptado y se han integrado en nuestra cultura y nuestro aprendizaje social, pero para mucha gente no dejan de ser cosas indemostrables empíricamente, pues vivimos en una sociedad fundamentalmente científica en la que las religiones que creen en la intencionalidad de la creación del universo han sido desterradas y sustituídas por un nihilismo científico por el que nada tiene un propósito sino que es todo fruto de una serie de causas naturales que deben ser descubiertas y explicadas experimentalmente. Es decir, estamos aquí por nada y la nada es el propósito de nuestra vida. Ese es el fundamento de la creencia científica de nuestra sociedad actual, que convive secretamente (porque son incompatibles) con las creencias religiosas o espirituales de cada cual que promulgan una intencionalidad en la creación de nuestro universo de diferentes formas.
Todo esto te lo digo para explicarte que en cada sociedad, del presente y del pasado, lo evidente y real convive en igualdad de condiciones con lo indemostrable, que ha sido aceptado como cierto también. En su época Sócrates fue acusado y condenado a muerte por enseñar cosas que no se correspondían con los cultos oficiales de los dioses de la época, pero con el paso del tiempo el platonismo y el mito de la caverna han resultado muy propicios y conformes con las creencias religiosas actuales de nuestra sociedad. No te explico esto para compararme con Sócrates ni mucho menos, sino para demostrar que las “locuras” perseguidas y condenadas en unas épocas resultan aceptadas como reales en otras. En unas y otras épocas quienes deciden lo que es correcto (lo sano) son quienes ostentan el poder.
Esto nos interesa a los artistas para tener claro que desviarse de la vereda de lo que se considera apropiado y comúnmente aceptado socialmente te conduce irremediablemente por el otro camino de lo insospechado, lo que socialmente se considera “locura” porque no atiende a propósitos ni a intereses reconocibles socialmente.
Lo que socialmente está aceptado son los concursos, ese es el único medio que conozco para entrar en el mundo del Arte, eso y el dedo de los galeristas. Nadie te va a reprochar que te presentes a cientos, o miles de concursos intentando que en alguno se reconozca lo que tratas de decir con tu obra, o encuentren algún valor a lo que haces, eso es lo que socialmente está aceptado como camino único para convertirte en artista. Pero entonces ¿qué pasa con los millones de personas que quieren ser artistas o decir algo con su obra?, la repuesta está clara: sino interesa al mundo del Arte no se les considera artistas. El mundo del Arte debe reconocer algún interés en esas obras, normalmente el comercial. No hay más que rascar.
El problema lo tienen quienes quieren decir algo, quienes pensamos que tenemos algo diferente que aportar, o lo que tratamos de decir todavía está por decir, y nos encontramos con todas las puertas de la comunicación artística cerrada (galerías y editoriales) tenemos que buscarnos las mañas para que nuestras obras sean vistas y nuestros textos leídos, o nos convertimos en grafiteros o buscamos alguna alternativa estrambótica como estos certámenes en los que parece que un loco solitario escribe sus ideas en foros que nadie lee. No tengo más alternativa que hacer esto tal y como lo estoy haciendo, los libros que escribo a partir de vuestras observaciones sobre Arte tratan de temas muy concretos, yo no decido totalmente los temas que van surgiendo, sino que sois vosotros/as que con vuestras intervenciones conducís los temas que yo desarrollo desde mi punto de vista.
Para mí está claro, con las intervenciones que hemos tenido hasta ahora en este certamen, que el tema principal al que nos estamos refiriendo, y que probablemente sea el tema del posible libro que extraiga de aquí, es la locura.
La locura es un tema tabú en nuestra sociedad, pero nos referimos a ella con extraordinaria facilidad para calificar todo aquello que simplemente no nos gusta. Para mí sería mucho más fácil escribir mis ideas en un libro (las que a mí me apetezca) y dejar que una editorial se haga cargo de su venta y distribución, pero ese sueño sólo lo pueden cumplir los elegidos por el dedo mágico de las editoriales y galerías cuyos motivos para tomar esa decisión los describo en mi libro “ERROR DE SISTEMA (Manual de NOARTISTA)”, eso es lo que yo he visto que sucede a mi alrededor, te lo puedes creer o no, o creer lo que quieras, pero eso no quita que yo vea esto así y lo describa tal y como yo lo veo.
Que mi mirada le parezca a alguien insana, una locura, o como se quiera llamar sólo depende del criterio personal de cada cual, depende de su percepción de la realidad, que como he explicado antes está formada por algunas cosas racionales y otras muchas irracionales, pero aceptadas socialmente.
La vereda de lo que se considera sano en nuestra sociedad es muy estrecha, de hecho creo que simplemente no existe, porque en cualquier momento, aunque creas caminar por ella, quien decide con su dedo lo que está bien y está mal te puede señalar si perjudicas sus intereses y entonces colocar toda tu obra en la parte insana de la comunicación.
Yo no tengo alternativa para comunicar, si alguien cree que estoy loco por expresar mis ideas aún sabiendo que muy probablemente nadie las vaya a leer (o debatir) puede pensarlo. Aún así yo seguiré pensando que cualquiera de mis ideas locas tiene más sentido que una obra reconocida artísticamente puesta en ese pedestal con el dedo autoritario de alguna institución o curador. Eso nos pasa a todos/as los/as artistas, es lo que denomino autenticidad en la obra artística, que percibimos nítidamente en nuestra propia obra y que sólo somos capaces de apreciar en las obras ajenas por mediación de la autoridad. La autenticidad es un concepto que desarrollo en el libro “Conversaciones sobre autenticidad y descontextualización en la obra artística moderna”.